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Cómo hacer la foto que da el mejor parecido, también a un niño que no se está quieto

Todo el libro se dibuja a partir de una sola foto, así que esa foto importa mucho. No tiene que ser bonita. Tiene que ser nítida, mostrar la cara bien de frente y mostrar al niño tal como es un día cualquiera.

Por qué la foto importa tanto

Las ilustraciones del libro las dibuja una IA a partir de la foto y de lo que pasa en cada página. Casi siempre el niño se reconoce enseguida. Pero es un personaje dibujado, no una fotografía, y nunca será mejor que su modelo. Una foto borrosa y a contraluz da un personaje que se parece al niño más o menos. Una foto nítida junto a una ventana da un personaje que es el niño.

Si aun así una imagen sale mal, con un flequillo que ha crecido o unos ojos del color equivocado, puedes pedir un cambio o que se vuelva a dibujar la página. Pero es más fácil dedicarle un minuto a la foto desde el principio.

Primero, la luz

La luz importa más que la cámara. Lo mejor es la luz natural que cae suave sobre la cara, por ejemplo cuando el niño está sentado un poco hacia dentro de la habitación, mirando hacia una ventana. Así se ven el color de los ojos, las pecas y el tono de piel tal como son.

El sol fuerte del mediodía hace que entorne los ojos y deja sombras duras bajo la nariz y la barbilla, y una sombra puede acabar dibujada como un rasgo de la cara. Un día nublado al aire libre, en cambio, es estupendo. La lámpara del techo en una noche de noviembre oscurece los ojos y lo vuelve todo un poco amarillo, y el flash aplana la cara. Mejor deja la foto para mañana por la mañana.

Una prueba sencilla: mira los ojos del niño en la pantalla. Si en los dos se ve un puntito de luz, la luz suele estar bien.

La distancia importa más de lo que crees

Agáchate para que la cámara quede a la altura de los ojos del niño. Parece evidente, pero la mayoría de las fotos de niños pequeños se hacen desde arriba, y así la frente sale grande y la barbilla pequeña.

Tampoco te pongas demasiado cerca. Es la distancia, y no el móvil, lo que deforma: a un brazo de distancia la nariz parece más grande y las orejas desaparecen detrás de las mejillas. Un estudio sobre selfis mostró que a 30 centímetros la nariz parece alrededor de un 30 por ciento más ancha que a metro y medio. Así que aléjate un poco y usa el modo 2x del móvil si lo tiene, que en la mayoría de los móviles recientes es un objetivo propio. No pellizques la pantalla para hacer zoom; la foto solo saldrá más borrosa.

Una pared lisa detrás del niño deja ver dónde acaba el pelo mucho mejor que una estantería llena de cosas.

Deja de dirigir

Cualquiera que haya intentado fotografiar a un niño de dos años sabe cómo acaba. «Di patata» produce una mueca forzada, y «estate quieto» hace que salga corriendo en dirección contraria.

Ten el móvil a mano mientras dibuja, construye con bloques o charla con un hermano. Cuando levante la vista, con la curiosidad de cada día, dispara. Mantén pulsado el botón para hacer una ráfaga y podrás elegir la foto en la que tiene los ojos abiertos. No buscas la foto del colegio, sino la mirada que ves cada mañana en el desayuno.

Una carcajada que deja los ojos como dos rayitas cambia toda la forma de la cara, así que una sonrisa pequeña o una cara tranquila dan el mejor parecido. A los bebés que aún no se sientan es mejor fotografiarlos tumbados boca arriba sobre una manta, contigo encima y la luz entrando de lado.

Gafas, pelo y ropa

Si el niño lleva gafas siempre, son parte de su cara y tienen que salir. Solo asegúrate de que los cristales no reflejen la luz; muchas veces basta con que baje un poco la barbilla. Las gafas de sol, las gorras, los gorros y los chupetes, en cambio, tapan justo lo que hace que el niño sea él. Lo mismo vale para la cara pintada del cumpleaños y para la camiseta favorita del superhéroe que no se quiere quitar por nada del mundo. Negocia un minuto.

El pelo es una gran parte del parecido. Elige una foto en la que lleve el peinado de siempre. Si le acaban de cortar el flequillo o casi siempre lleva dos trenzas, así es como tiene que salir.

Una foto para cada uno, también para los adultos

Si en el libro van a salir más personas, por ejemplo una hermana mayor, el abuelo o el perro, sube una foto aparte para cada uno. En una foto de grupo las caras son pequeñas y cuesta saber quién es quién. A todos, también al protagonista, se les puede describir con palabras, pero con foto se parecen a sí mismos.

Los adultos suelen olvidar que ellos también necesitan una buena foto. Un recorte de una foto de vacaciones con gafas de sol funciona peor que una foto rápida junto a la ventana de la cocina.

A las mascotas es mejor fotografiarlas cuando están cansadas, en el suelo y con luz de día, con la cámara a su altura. Lo importante es que se vean las marcas del pelaje: la pata blanca, la mancha sobre un ojo. Una chuchería justo encima de la cámara suele hacer que miren hacia donde toca.

Si va a salir un amigo o una amiga, pregunta a sus padres antes de subir una foto de su hijo.

Envía el original y recorta con margen

Envía el archivo original. Una foto que ha pasado por una app de mensajería, o una captura de pantalla, suele haber perdido nitidez por el camino. Desactiva los filtros y el modo belleza; cambian el tono de piel y el color de los ojos. El modo retrato puede llevarse los bordes del pelo al desenfocar el fondo.

Recorta para que solo se vea al niño, en el mismo momento de subir la foto. Si cabe el cuerpo entero sin que la cara quede pequeña, perfecto; si no, bastan la cabeza y los hombros con un poco de aire alrededor. No cortes la barbilla ni el pelo en el borde, y quita del todo a las demás personas, incluso un brazo que asome por un lado.

Una foto reciente es casi siempre mejor que una antigua. Los niños cambian deprisa, y una foto de los últimos meses da un libro que se corresponde con cómo es el niño ahora. Cuando tengas la foto lista, puedes crear el libro.

Qué pasa con la foto

La foto de un niño es algo personal, y es lógico preguntarse adónde va. La foto se usa solo para tu libro. Se envía a nuestro proveedor de IA, que por contrato no puede usarla para entrenar sus modelos, y al modelo no se le da ningún nombre. Guardamos la foto hasta que borres tu cuenta.

Aun así, elige una foto con la que estés a gusto. Basta con una foto normal del día a día, y no hace falta que muestre dónde vivís ni a qué colegio va el niño. Encontrarás más sobre cómo se tratan las fotos y los datos en la ayuda.

Y si el niño ya tiene edad para opinar, deja que elija él la foto. Quien ha podido elegir suele tener todavía más curiosidad por el libro.

¿Quieres ver cómo queda un libro terminado antes de decidirte? Hojea nuestros libros de ejemplo.

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