Envío gratis al pedir 2 libros•Cada 3.º libro de tapa dura, a mitad de precio

Envío gratis desde 2 libros Cada 3.º libro de tapa dura, a mitad de precio

Un regalo personalizado para una fiesta infantil: seis ideas que no acabarán en un cajón

En un cumpleaños con diez niños, la montaña de regalos se desenvuelve en cinco minutos, y tres paquetes llevan el mismo juego de construcción. Un regalo personalizado no tiene que ser grande. Tiene que demostrar que alguien ha pensado en ese niño en concreto. Aquí tienes seis ideas, y para la mayoría no nos necesitas.

Qué hace que un regalo sea personal

Lo que queda después de la fiesta es lo que tiene que ver con el niño: su nombre, una afición, algo que habéis hecho juntos o una imagen en la que sale él. Rara vez cuesta mucho. Cuesta un poco de tiempo, y a veces un mensaje a los padres.

Algunas de estas ideas se hacen en una tarde en la mesa de la cocina. Otras hay que planificarlas. Ninguna se podría haber regalado a cualquier niño.

1. Un libro en el que sale el niño

Un álbum ilustrado en el que el niño es el protagonista, dibujado a partir de una foto, con una historia sobre algo que le gusta: los dinosaurios, los caballos o el fútbol. Pueden salir también un hermano o el perro, y se pueden incluir cosas que han pasado hace poco, como el diente que se llevó el Ratoncito Pérez o un viaje a casa de los abuelos. Es lo que hacemos nosotros, así que no somos imparciales, pero creemos que es el regalo que mejor encaja cuando conoces bien al niño. Tienes ejemplos de historias en las ideas de libros.

Necesitas la ayuda de los padres, porque te hace falta una foto y su permiso para usarla. Si no tienes mucha relación con la familia, puede ser más fácil regalar el libro junto con ellos. El libro de tapa dura se imprime en 3–10 días laborables y después se envía con seguimiento: cuenta con una o dos semanas en total. El libro digital está listo en unos minutos. Hay una página entera sobre libros como regalo de cumpleaños.

2. Una foto enmarcada

Una foto de un día que pasasteis juntos, un dibujo hecho por ti o una lámina con el nombre del niño. Una foto es más personal si muestra algo que el niño ha hecho: su primer pez, el castillo de arena que aguantó toda la tarde, la primera vuelta en bici sin ruedines. Escribe la fecha y el lugar por detrás.

Elige un marco de metacrilato en lugar de cristal, y mejor pequeño que grande. Las paredes son de la familia, y un marco pequeño que se puede poner en una estantería siempre encuentra sitio.

3. Un calendario con el año del niño

Un calendario de pared con una foto para cada mes se usa todo el año. Las fotos pueden salir del propio año del niño: el primer día de cole, los baños del verano, los primos en Navidad. Apunta los cumpleaños y algo que esperar con ganas.

No tiene por qué empezar en enero. Haz que empiece el mes de su cumpleaños, y así llega justo hasta la siguiente fiesta. Encárgalo en un servicio de revelado de fotos, o compra un calendario en blanco y pega fotos impresas. Lo segundo es más rápido de lo que parece, y es algo en lo que un hermano suele ayudar con gusto.

4. Un cuaderno para colorear con el mundo del niño

Dibuja la casa donde vive, el gato, la bici y el árbol al que se sube en el patio del cole. Puedes poner un papel fino encima de una foto impresa y repasar las líneas con un rotulador negro. Escribe una frase debajo de cada dibujo, como «Aquí vive Lucía» o «Hugo ha perdido un guante», y el cuaderno para colorear se convierte también en una pequeña historia. Grapa las hojas y mete en el paquete unas ceras nuevas.

5. Una experiencia para hacer juntos

Un día en la piscina, una salida a pescar, una tarde haciendo galletas o un viaje en tren a una ciudad que el niño no ha visto nunca. Lo personal es que hayas elegido algo con lo que el niño sueña, y que vayas con él.

Haz una entrada que se pueda abrir en la fiesta y añade algo pequeño relacionado con la experiencia, como unas gafas de natación o un delantal, para que tenga algo en las manos ya desde ahora. Fija el día con los padres antes de prometer nada. Una promesa de ir al cine que nunca se cumple es peor que no tener entrada de cine.

6. Una carta para guardar

Una carta no cuesta casi nada y puede acabar siendo lo que más tiempo se guarda. Escribe lo que has visto hacer al niño este año, lo que te gusta de él y lo que le deseas para el año que viene. Puede que un niño pequeño no entienda hoy la carta, pero algún día la leerá.

Empieza por algo concreto: «Me acuerdo de cuando…». Un recuerdo dice más que los buenos deseos en general. Escribe en el sobre cuándo hay que abrirla, por ejemplo «Cuando cumplas diez años», y deja que los padres la guarden hasta entonces.

Cómo elegir

Parte del niño, no del regalo. ¿De qué habla estos días? ¿Le gusta hacer cosas, mirar libros o coleccionar algo? Un mensaje corto a los padres puede ahorrarte un regalo que acabe al fondo de un cajón.

Los regalos más personales encajan mejor cuando conoces bien al niño. Para un compañero de clase al que apenas has visto, un buen libro o un juego suele ser más sencillo, con una tarjeta escrita a mano. Si en la invitación pone que la familia quiere algo concreto, o que los invitados ponen un bote para un regalo común, hazles caso. Tienes más propuestas por ocasión en las ideas de regalo.

Envolver y entregar

Escribe el nombre del niño en letras grandes en el papel, por ejemplo con un rotulador medio seco en el asiento de atrás de camino a la fiesta. Un paquete que se ve hecho en casa destaca entre los brillantes.

Piensa en dónde se va a abrir el regalo. En la fiesta todo va rápido y todos están mirando. Un libro en el que sale el niño, una carta o un calendario con fotos de la familia suelen lucir más si se abren en casa esa misma noche. En ese caso, escribe «Para abrir en casa» en el paquete y pon encima algo pequeño para abrir en el momento.

¿Quieres ver cómo queda un libro terminado antes de decidirte? Hojea nuestros libros de ejemplo.

Crear un libro